miércoles, 18 de abril de 2012
i asi fué...
Se acercó por mi espalda lentamente y me envolvió entre sus brazos… no decía nada, solo se quedo allí. Podía sentir cómo su corazón latía, su ritmo acompasado de cierta forma me calmaba y me acogía en la calidez de sus manos. Estoy seguro que el podía sentir cómo mi respiración agitada lentamente se tranquilizó… el tiempo se mantuvo congelado en ese instante. Después me soltó de golpe… sin acercarse para enfrentarme, aproximó su rostro y hablandome al oído dijo: “Gracias… te quiero mucho” Entendí todo pero no esperaba tanto, un enorme beso en mi mejilla cerró todo… entonces el tiempo volvió a seguir su normal transcurrir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)








No hay comentarios:
Publicar un comentario